El artista, después de haber transferido mentalmente sus poderes mentales a una persona del público, pide a dicho espectador que mire fijamente una bombilla que sostiene en sus manos y que con la energía que le ha transferido la bombilla se encenderá. La sorpresa viene cuando en vez de encenderse, la bombilla estalla en manos del mago por exceso de concentración. Un efecto muy limpio y de gran impacto. Puede realizarse con cualquier bombilla. FACIL DE HACER – NO NECESITA PREPARACIÓN