El mago muestra una baraja de dorso rojo y, simplemente haciendo resbalar las cartas, consigue encontrar los 4 Reyes. Confiesa el secreto de tal rapidez diciendo que los Reyes tienen una marca en el dorso, les da la vuelta y resulta que son azules. Pierde los Reyes en la baraja y anuncia que también puede hacerlo sin mirar las cartas. Separa la baraja en cuatro montones, pero ninguno de ellos coincide con los Reyes. El artista hace alusión a los misterios de la magia y muestra que los Reyes se encuentran debajo de los montones. Al enseñar los dorsos de los Reyes se comprueba que ahora son rojos y, en cambio, el resto de la bajara es azul.